El “Cordobazo” fue una organización de la lucha obrero-estudiantil para terminar con la dictadura militar encabezada por Onganía. La misma se llevó a cabo el 29 y 30 de mayo de 1969, convocada por Agustín Tosco (Luz y Fuerza), aunque algunas voces manifiestan que fueron Hipólito Atilio López (UTA) y Elpidio Torres (SMATA) quienes pensaron el Cordobazo, en las primeras semanas de mayo, haciendo luego la invitación a Tosco quien llevó la propuesta a la CGT de los Argentinos y sumó a los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba. Este sector venía movilizándose, siendo reprimidos en Corrientes y Rosario, con muertes de algunos de los manifestantes.
Las columnas que marchaban pacíficamente fueron detenidas en puntos estratégicos por parte de la policía que los atacaron para evitar que lleguen al centro lo que desembocó en una generalización de la protesta, debido a la sensación de injusticia que afectaba a diversos sectores: el repudio por las muertes estudiantiles, la permanencia de la dictadura, la proscripción del peronismo y el rechazo del radicalismo a quienes habían derrocado a Illia. Al verse desbordada, la policía se replegó en la central.

Aquí se da uno de los rasgos distintivos del Cordobazo: la violencia se manifiesta en la destrucción de símbolos que representan el poder político-económico al que repudiaban: destruyen concesionarias de autos, el Casino de suboficiales y el Círculo de oficiales, entre otros.

Para ese entonces, había cerca de quince muertos y la ciudad estaba en manos de la gente. El gobernador pidió la intervención del ejército y declaró estado de sitio. La ciudad se vació y la resistencia se concentró en el Barrio de Clínicas. Se decidió el corte de luz en ese sector para dificultar el ingreso del ejército y aparecieron francotiradores.

Hubo enfrentamientos y finalmente el ejército redujo la resistencia.

La acción directa mostró ser exitosa: renunció el gobernador y se reabrieron las negociaciones colectivas. Se inauguró un ciclo de protestas en ascenso y comenzó a resquebrajarse la imagen de unidad y orden que mostraba el régimen.

Onganía no renunció inmediatamente, sin embargo para el primer aniversario del Cordobazo, Montoneros hace su primera aparición con el secuestro y posterior ejecución de Aramburu. Esto culmina con la renuncia de Onganía. Finalmente este ciclo de protesta obrera-estudiantil y la acción de las organizaciones armadas confluyen y llevan a restituir la democracia y levantar la proscripción del peronismo.

La FATUN, quiere conmemorar tan importante fecha, que cambió la historia de los argentinos, en Unidad, Solidaridad y Organización.