Compartimos el Comunicado de la CGT que fue emitido el día de la fecha:

El 2020 será recordado como el año en el que se inició la pandemia que puso en crisis a la salud y a los sistemas de salud del mundo entero.
Las desigualdades sociales y económicas quedaron expuestas en todas las latitudes.
Colapsaron los sistemas sanitarios de las grandes potencias y los profesionales de la salud en muchos países desarrollados se enfrentaron con el dilema ético de tener que elegir a qué ciudadanos se dejaba morir por falta de insumos vitales.
Nuestro país no estuvo exento de zozobras y tensiones, la crisis sanitaria desnudó la profundidad de la catástrofe social en la cual nos encontrábamos.
En este sentido resultó determinante la acción del gobierno para asistir a todos los sectores productivos de la economía, para proteger a los trabajadores en actividad y a todos los ciudadanos que no se encontraban vinculados al mundo laboral.
El sistema de salud fue sometido al mayor desafío que se recuerde en la historia.
El Sector Público multiplicó en tiempo récord su infraestructura y coordinó la acción de todos los recursos humanos disponibles demostrando su capacidad de articulación y aptitud de gobernanza en el sistema.
El Sistema Nacional de Obras Sociales continuó brindando cobertura integral de salud a millones de trabajadores y su grupo familiar a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, sin límites de cobertura ni costos adicionales asegurando el acceso en tiempo y forma a todo lo necesario para hacer frente a la contingencia y adaptando rápidamente sus estructuras para dar respuestas eficientes.
La pandemia multiplicó exponencialmente los costos para la atención en los centros médicos propios y los gastos en la contratación de clínicas y sanatorios privados.
Los ingresos de las obras sociales mermaron año a año a medida que se fue deteriorando el poder de compra de los salarios y fueron los propios trabajadores los que, con sus aportes, compensaron las caídas de recaudación y costos extras generados por la pandemia en sus obras sociales sin aportar dinero extra.
Los egresos crecieron en forma desproporcionada por efecto de las nuevas prácticas médicas, los medicamentos de última generación y la innovación en estudios y técnicas de diagnóstico.
La infraestructura total de las obras sociales, los hoteles de turismo social, los polideportivos recreativos, los institutos de capacitación y todo espacio disponible fue reconvertido para dar atención y contención a los trabajadores y sus familias.
Como nunca antes en nuestra historia la Salud fue el foco principal de atención y la necesidad de ampliar el financiamiento genuino que garantice una atención adecuada fue por demás evidente.
El Coronavirus demostró la solidez y nivel cobertura de uno de los sistemas de salud más solidarios del mundo, al tiempo que resultó evidente la necesidad de dotarlo de fondos suficientes para garantizar la salud de todos. Los trabajadores y trabajadoras recibieron en tiempo y forma adecuada la atención que requirieron sin límites de ninguna naturaleza cualquiera haya sido la complejidad de su afección demostrando que los cimientos solidarios que caracterizan a nuestro sistema están más sólidos que nunca.
Tenemos que seguir consolidando y fortaleciendo nuestro sistema de salud para poder adecuarlo a los desafíos presentes y futuros y seguir sosteniendo con orgullo que los derechos inalienables como la salud deben ser defendidos sin banderías políticas para que cada ciudadano y ciudadana pueda seguir accediendo en tiempo y forma a un sistema que es modelo en el mundo.